‘Deja vu’ Brasil

Redacción Revista Petróleo y Gas febrero 13, 2017 Comentarios desactivados en ‘Deja vu’ Brasil

Como en el pasado, los malos manejos financieros alrededor de Petrobras siguen cobrando ‘víctimas’. A los funcionarios estatales, empresarios y congresistas se les han sumado políticos los últimos exmandatarios del país.

El enjuiciamiento político a un presidente de la república no es un hecho inédito en Brasil. Ocurrió en 1954 con Getulio Vargas, en 1992 con Fernando Collor de Mello y el año anterior con Dilma Rousseff. El primero no aguantó la presión y se suicidó. Los otros dos terminaron fuera de la primera magistratura del ‘Gigante’ del Sur y en sus procesos hubo dos hechos en común que precipitaron el descenlace: la corrupción y Petrobrás.

En el caso de Collor de Mello, tras las denuncias de su hermano Pedro, las autoridades descubrieron un esquema de tráfico de influencias y de sobornos que involucraron al tesorero de su campaña y a la petrolera. El proceso a Dilma Rousseff tuvo como uno de sus principales focos de investigación a Petrobrás, en cuyo entorno se creó un sistema de sobornos que favoreció los intereses particulares de empresarios, congresistas, miembros de su corriente política (Partido de los Trabajadores), hasta funcionarios y la presidenta de la entidad, Maria das Graças Foster, quien renunció a su cargo en febrero de 2015.

En la actualidad, cuando han pasado varios meses desde que el Congreso destituyó a la Presidenta de la República, el caso de la petrolera no ha cesado. Todo lo contrario, este sigue en curso, ha ampliado su alcance y continúa lacerando la imagen del país en el contexto internacional, en el que hasta hace solo unos años se convirtió en ejemplo global a seguir y su economía se consolidó en 2011 como la sexta del planeta, con un peso de USD 2,615 billones según el Banco Mundial.

Y aunque por quince días (del 5 al 21 de agosto) los ojos del orbe se posaron en este país y las portadas de los diarios locales fueron invadidas por las gestas deportivas de Michael Phelps, Usain Bolt y de los atletas anfitriones que alcanzaron la mejor actuación en los Juegos Olímpicos de Verano, la realidad local, en particular el caso de Petrobrás, no dejó de ser noticia.

Luego de tres años, en los que la justicia enjuició, condenó y encarceló a funcionarios estatales del orden nacional y estadual, así como empresarios de la talla de Marcelo Odebrecht y Otávio Marques de Azevedo, el proceso ha tocado a los altos dignatarios del Gobierno, incluyendo mandatarios y exmandatarios de la nación.

El 12 de agosto, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (PSE), Gilmar Mendes, autorizó abrir investigación sobre el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), al que pertenece y es su cabeza el presidente Michelle Temer, y al Partido Progresista (PP), por encontrar “fuertes elementos” de que estos movimientos políticos y el primer mandatario recibieron dineros procedentes de las coimas de la petrolera estatal.

Ese mismo mes, cuando se vivían las dos últimas jornadas de las olimpiadas, el PSE decidió abrir otra investigación. Esta vez a la presidenta Dilma Rousseff, quien en ese momento se encontraba separada de su cargo, y a Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de la nación entre 2003 y 2010 y padrino política de la dignataria. El tribunal les acusó de obstruir el trabajo de la Operación Autolavado, desarrollada por la Policía Federal, que, en marzo de 2014, destapó la trama de lavado de recursos públicos que involucró a la petrolera.

Tampoco ha quedado fuera del ojo escrutador de los fiscales Fernando Collor de Mello. En un escenario de paradojas, tras haber sido miembro en 2009 de la comisión del Senado que investigó irregularidades en las que incurrió la petrolera un año antes de las elecciones presidenciales, el hoy congresista, de 66 años, afronta un proceso por cuenta del caso Petrobrás.

El 20 de agosto, un mes después de que las autoridades allanaran su residencia para recolectar pruebas, la Fiscalía General de Brasil formalizó una denuncia en contra del expresidente de la República porque este habría recibido entre 2010 y 2014 más de USD 7 millones provenientes de la petrolera estatal, utilizando, según explicó el entre judicial, un “sofisticado sistema de blanqueo de capitales”.

Con un presidente interino y con altos niveles de desaprobación por amplios sectores de la población, el caso Petrobrás continúa ofreciendo sorpresas por la importancia de los involucrados que, gracias al uso indebido de los recursos públicos generados por esta empresa, fraguaron el considerado escándalo de corrupción de mayor repercusión en la historia de Brasil, país en el que se presentó un deja vu.

Muere juez

Como si se estuviese siguiendo un guión escrito por Mario Puzo y Francis Ford Coppola, el caso de Petrobras añade más líneas que bien podrían inspirar otra película a la saga del Padrino. 

El pasado 19 de enero, el juez Teori Zavascki, responsable del proceso Lava Jato ante la Corte Suprema de Brasil, perdió la vida en un accidente aéreo cuando el helicóptero en el que se dirigía a Río de Janeiro se precipitó al mar a tan solo dos kilómetros de la pista de aterrizaje. 

Y aunque la hipótesis que cobró más fuerza fue el mal clima, en diálogo con el diario O Estado de Sao Paulo, la hermana del togado, Delhi Tavascki, instó a las autoridades a escudriñar hasta el fondo de los hechos. 

“Tengo miedo de que pueda haber muchas cosas por detrás. Quiero una investigación seria”, aseguró la sexagenaria. Un hijo del desaparecido juez también se refirió al tema y dirigió la lupa de los investigadores hacia los inculpados”.

 

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