Esperando un mejor 2017

Redacción Revista Petróleo y Gas febrero 16, 2017 Comentarios desactivados en Esperando un mejor 2017

Las previsiones son que el precio del crudo esté por encima de USD 50 por barril. Exploración y explotación con mejores cifras que en años anteriores.

La producción de petróleo en Colombia tuvo una fuerte disminución en 2016: alcanzó un promedio de 885.000 barriles/día frente a más de un millón en 2015 y niveles cercanos a esa cifra en el último cuatrienio.

Las razones fueron claras: una reducción muy brusca en el precio internacional del petróleo que alcanzó niveles de USD 20 durante el primer semestre, hizo que la operación de muchas compañías, en particular pequeñas, no fuera rentable y para las grandes implicó un ajuste en los gastos y poco estímulo a inversiones en exploración. Fue el segundo año en el que se registró una fuerte caída en la actividad petrolera, pero que no se notó en toda su dimensión en 2015 por el efecto arrastre que implica la operación en la industria extractiva.

De acuerdo con los datos de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) en 2016 hubo una disminución de 60 por ciento en los recursos en perforación y producción en el país, más del doble de la registrada a nivel mundial, de acuerdo con cifras de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y datos de Barclays.

Las cifras absolutas son contundentes. Por ejemplo, mientas en 2016 se registró una inversión en exploración de USD 790 millones, en 2014 se hizo USD 1.910 millones, esto es menos de la mitad. En explotación hace dos años se alcanzó una cifra de USD 6.370 millones, en tanto que el año pasado se logró una cuarta parte con USD 1.500 millones.

Aunque no hay datos precisos, la caída en la inversión de las petroleras impactó en gran forma a las empresas que prestan servicios directos a esas compañías y a las actividades complementarias en las zonas donde están localizados por yacimientos.

Según el presidente de la Cámara Colombiana de Servicios Petroleros (Campetrol) Rubén Darío Lizarralde, quien dejó el cargo en diciembre pasado, muchas empresas de servicios cerraron y más del 50 por ciento de las existentes reorganizaron su operación, como fórmula de supervivencia para enfrentar la crisis.

Sin duda, el ajuste petrolero continuará en el corto plazo. En particular, es claro que en el país la operación sigue siendo muy onerosa por factores como el transporte que pesa más del 50 por ciento dentro de la estructura de costos. 

 

¡Por un futuro mejor!

 

Aunque no es fácil estimar con un grado importante de certeza lo que ocurrirá con los precios internacionales del petróleo, hay hechos cuyo impacto no se puede desconocer y que pueden favorecer el mercado, como la reciente decisión de los países de OPEP de reducir la oferta, la primera efectiva en ocho años. Como resultado de ese acuerdo, el petróleo brent, de referencia en Europa, ha alcanzado niveles de 55 dólares por barril, un máximo desde finales de julio de 2015 y en el caso del West Texas, de referencia en EE. UU., pasó los 52 dólares, también el más alto en casi año y medio. En esos términos, gana fuerza la predicción de los analistas para el año de un precio rondando los 55 dólares.

Un aumento de cerca de 13 por ciento en el precio, luego del anuncio de la OPEP no se puede menospreciar, más si se tiene en cuenta que la reducción señalada de 1,2 millones de barriles entró en vigencia desde enero, cuando se acordó que grandes productores como Rusia se sumarían a la estrategia retirando 60.000 barriles por día y que ya resulta evidente que los niveles de existencias se han reducido considerablemente debido a los bajos precios alcanzados en los meses anteriores.

El Banco Mundial también es optimista sobre la evolución del petróleo. Hace unas semanas elevó sus previsiones sobre el precio para 2017 de USD 53 a 55 por barril, impulsado por la decisión de los países de OPEP.

Es más, la idea es que el precio de los energéticos –petróleo, gas natural y carbón– aumente un 25 por ciento en 2017. Esas previsiones revisadas están en el último informe del Banco Mundial titulado Commodities Markets Outlook (Perspectivas de los Mercados de Productos Básicos).

“Estimamos que el próximo año se producirá un sólido incremento en los precios de la energía, encabezados por el del petróleo”, dijo John Baffes, economista superior y autor principal del informe Commodities Markets Outlook, a finales del año pasado. 

El organismo prevé una ligera recuperación para la mayoría de los precios de los productos básicos en 2017 a medida que se fortalece la demanda y se restringe la oferta. Los precios de los metales y de los minerales podrían aumentar un 4,1 por ciento.

Así, los países productores de petróleo, como Colombia, y que no están en la OPEP se beneficiarán del alza y sentirán alguna holgura en sus finanzas públicas y en una reactivación de la industria, como han hecho saber aquí los voceros sectoriales. 

 La Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) estima que las inversiones en exploración y explotación alcancen entre USD 4.470 y USD 4.940 millones para este año, lo cual es un aumento importante, aunque insuficiente dados los requerimientos del país en el mediano plazo para aumentar las reservas que le permitan mantener la autosuficiencia petrolera, siempre un riesgo latente.

Solo en explotación se llegaría a inversiones por USD 1.400 millones, la mayor parte en tierra firme. En offshore se harían unos 650 millones, cifra sin antecedentes, pero que no significa algo determinante.

“El programa preliminar para 2017 indica que se perforarán de 600 a 700 pozos de desarrollo, con lo cual la producción de crudo del país sería de 890.000 a 910.000 barriles diarios”, es la estimación del gremio.

Por su parte, el Ministro de Minas y Energía, Germán Arce, ha dicho que: “Tenemos un gran reto este año para reactivar la inversión en actividades exploratorias y en proyectos de adición de reservas de crudo y gas” y que “(…) Nuestros ojos están puestos en el desarrollo de proyectos de recobro mejorado y en el desarrollo de las actividades de exploración y explotación costa afuera”. 

Aunque no se pueda despreciar la perspectiva de corto plazo, el mismo Gobierno y los expertos en el asunto consideran que el país necesita entre 7.000 y 9.000 millones de dólares en inversión anual para poder mantener la autosuficiencia petrolera en el largo plazo y los datos muestran que todavía se está lejos de ese objetivo. 

Los estudiosos del tema advierten que si bien la caída de los precios del petróleo llevó a reflexionar sobre la necesidad de no depender tanto de la extracción petrolera (llegó a ser más del 50 por ciento de los ingresos por exportaciones), tampoco resulta bueno para el país que el precio vuelva a caer tan bruscamente porque sería un golpe muy duro para la economía colombiana.

Esa posibilidad no se puede descartar si la producción mundial aumenta, estimulada –por ejemplo– por la idea de Donald Trump de hacer que su país no dependa del resto del mundo para su abastecimiento, para lo cual tiene estrategias como la de estimular a los productores de crudo no convencional.

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