Lecciones del shale gas

Redacción Revista Petróleo y Gas agosto 13, 2013 Comentarios desactivados en Lecciones del shale gas

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En Estados Unidos se vive una producción inesperada que más que un significado económico, tiene uno geopolítico global.

El extraordinario ritmo y la dimensión de la producción de gas natural en EE.UU. ha sorprendido hasta a los más agudos observadores del mundo de la energía. Hasta apenas el año 2005 la producción estaba declinando, y el Departamento de Energía de Estados Unidos, DOE, pronosticaba que ese país tendría que importar 8 Trillones de pies cúbicos, —Tcf—, por año en 2020, un 26% de su consumo total, para mantenerse en línea con la creciente demanda. Pero la situación cambió con la revolución del gas no-convencional.

Entre 2007 y 2012, la producción de ‘shale gas’, o gas de esquistos, aumentó de 1.3 Tcf/año a 8.5 Tcf/año. Actualmente el shale gas representa 35% de la producción total de gas natural en EE.UU., y se anticipa que para 2020 ese porcentaje aumentará a 50%. Como resultado de la nueva abundancia, los precios del gas natural en EE.UU. se han precipitado. Los recursos estimados de gas natural en territorio estadounidense han escalado de 1,091 Tcf en 2.000, a más 2,300 Tcf, con reservas calculadas en más de 300 Tcf.

Las nuevas aplicaciones tecnológicas que se han perfeccionado en la revolución del shale gas tienen sin duda el potencial de extenderse más allá de la fronteras norteamericanas y así incrementar el suministro global de gas natural. Un estudio reciente adelantado por la Administración de Información de Energía, EIA, del DOE, ha concluido que el total global de recursos de shale gas se ubica en 7,299 Tcf, una cifra astronómica, en especial comparada con los estimados hasta hace poco. El estudio concluye que los recursos de shale gas representan más de 30% del total global.

Hasta la fecha la producción ha estado limitada a EE.UU., aunque otros países están comenzando a explorar sus bases de recursos y a evaluar opciones logísticas, de producción comercial y de políticas. La dramática reversión de la fortuna en EE.UU., disparada por el gas no convencional, tiene implicaciones que trascienden el ámbito económico. Sus repercusiones han dado origen a especulación en los mercados de capitales, y en las salas de juntas directivas acerca del potencial de este nuevo recurso de introducir cambios en la dinámica geopolítica.

Sin embargo, esta revolución apenas está comenzando y los procesos tecnológicos, el desarrollo, las economías y las regulaciones están aún en etapas preliminares. En la medida en que todos esos aspectos se vayan consolidando, sobrevendrán cambios sustanciales en el perfil de producción, el recobro final, los impactos ambientales y su mitigación. Finalmente, la determinación de los impactos de largo plazo de esta revolución, constituye una tarea difícil e incierta.

Sin embargo, en medio de la incertidumbre un hecho es irrefutable. La revolución del gas no convencional ya está ejerciendo influencia importante y cambios en la dinámica energética geoestratégica. El shale gas desplazará importaciones tradicionales de gas natural procedentes de Canadá. Estas circunstancias contribuirán a dinamizar el comercio de gas natural en el hemisferio americano, y darían nueva forma a los contratos internacionales dentro de una tendencia hacia la globalización del mercado de gas natural.

Sería imposible en este corto espacio discutir todas las implicaciones de esta revolución, pero nadie duda que continuará dando nueva forma a los mercados de energía desde América hasta el lejano oriente. El optimismo y el entusiasmo que ha generado el gas no convencional abarca desde lo tecnológico hasta lo estratégico pasando por lo económico. Muchos países ahora sueñan con nuevas posibilidades de fortalecer sus economías y emprender nuevos caminos hacia el progreso. Sin embargo, no podemos llamarnos a engaño. No será fácil replicar la revolución que se está viviendo en EE.UU. El factor más importante en el éxito en EE.UU. ha sido el de los derechos sobre las tierras, pues todo ha ocurrido en tierras de privados, no precisamente gracias al Gobierno, sino a pesar del Gobierno.

Adicionalmente, está el avance tecnológico sin par en el campo de la energía que ha caracterizado al gigante del norte, y en tercer lugar en EE.UU. existe un mercado de capitales sin paralelo en el mundo. Se estima que EE.UU. lleva una ventaja de 15 años a todos los demás países del mundo en este proceso. Las oportunidades están allí. Se trata de entender el proceso, comprender las fortalezas y debilidades y buscar los esquemas y las alianzas para lograr el éxito que otros están viviendo.

Fuente: El Espectador

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