Sin gas en el mediano plazo

Redacción Revista Petróleo y Gas febrero 17, 2017 Comentarios desactivados en Sin gas en el mediano plazo

Según la UPME, las reservas de gas en Colombia alcanzarían hasta septiembre de 2025 y de acuerdo con Naturgas llegarían hasta 2029.

En un contexto en el que las previsiones internacionales como la de Mckinsey & Co visualizan que en cinco años habrá sobre oferta global de gas y que en 2030 esta duplicará a la demanda, Colombia vive en un entorno de incertidumbre acerca del volumen de sus reservas y hasta cuándo estas alcanzarán para abastecer a 7,9 millones de hogares, según el Ministerio de Minas y Energía, y a los sectores productivos.

Y aunque no es un tema nuevo como las cifras oficiales lo confirman con un decrecimiento constante en las reservas nacionales en la última década, los recientes análisis siguen planteando los riesgos del desabastecimiento que afectarían a un país que como Colombia es la quinta plaza con mayor demanda interna de América Latina y el Caribe según The World Factbook. Las proyecciones oficiales de las reservas para el consumo local no superarían la década, en otras palabras alcanzarían hasta mediados de la siguiente década.

El informe Balance Gas Natural 2016-2025 que produce la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) plantea los nueve escenarios de la oferta certificada de los productores e importadores de este energético en el territorio nacional y en el más optimista de oferta alta y demanda baja se fija como fecha de inicio del déficit septiembre de 2015. En contraste, en el contexto menos favorable, de oferta baja y demanda alta, la fecha asignada es febrero del 2023. (Ver cuadro)

“De acuerdo con lo establecido por la Resolución CREG No. 089 de 2013 en su artículo 24 y las Resoluciones que la modifican, se concluye que la oferta certificada a la fecha por los productores e importadores abastecerá la demanda nacional de gas natural proyectada por la UPME (según el escenario medio), hasta noviembre de 2023”, concluye el documento.

Ese escenario se sustenta en que, por ejemplo, según la UPME antes que bajar, el consumo nacional de gas natural aumentará a una tasa promedio anual de 2,2 por ciento entre 2015 y 2035 pasando de 1,060 GBTUD a 1,707 GBTD. Esta dinámica será “impulsada por el crecimiento económico, aumento de población y sustitución de algunos energéticos menos eficientes por gas natural, en cumplimiento de las recomendaciones ambientales de la reunión de París de 2015”. 

Para los otros sectores, la proyección de la tasa de consumo se aumenta a una tasa de 2,5 por ciento. El organismo oficial también prevé que en regiones como la nordeste el abastecimiento podría aumentar como consecuencia, entre otros factores, de la ampliación de la Refinería de Barrancabermeja y el desarrollo de nuevos procesos de extracción del petróleo.

La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) es más optimista respecto al tema, aunque su previsión no va más allá del 2030. “Contamos con reservas de gas para los 12 o 13 próximos años a los niveles actuales de consumo (hasta el año 2029), y eso nos brinda algo de tranquilidad, porque al fin y al cabo hay reservas”, dijo Eduardo Pizano, su presidente, en diálogo con Colprensa.

Las soluciones

La primera es el aumento de la producción y sobre todo en el panorama actual en el que si bien la UPME valora el aporte de varios campos en el territorio a la demanda nacional, también plantea que su contribución no es suficiente porque muchos de estos no están interconectados a la red nacional por su ubicación geográfica y su volumen producido es bajo. 

“Tenemos reservas y capacidad de producción. Venezuela, por ejemplo, tiene unas reservas 50 veces más que las de Colombia. Pero no es suficiente tener reservas sino capacidad de producción”, dijo Pizano.

El camino de la producción, no obstante, presenta obstáculos. Los bajos precios en los mercados internacionales hacen que la inversión en este tipo de proyectos extractivos sea menos probable. Y en efecto, según la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol), el promedio de uso de taladros en el país cayó el año pasado al 10,7 por ciento, cuando hace tres año estaba en un 50 por ciento.

El informe 2016 del sector gasífero producido por Promigas plantea una opción de doble vía con la producción y las compras externas como bazas. “Acorde con la realidad que se avecina, es adicionarle a las reservas probadas, el gas que se obtendría a través de las importaciones de gas natural, tanto los 400 Mpcd por 10 años de la terminal de regasificación de SPEC en Cartagena, como los 40 Mpcd que en promedio se recibirían Venezuela”, aseguró el informe.

Pese a los recientes hallazgos, el camino de las compras externas aparece en el panorama y el gremio es partidario. “El país no debe tenerle miedo a importar gas licuado, ya que el mismo está a mitad de precio en el mercado internacional. El miedo debe ser el de tener poca oferta”, aseguró el Presidente de Naturgas.

En contravía con las tendencias globales, en Colombia la oferta de gas se agota y el panorama para los consumidores de la tercera población de América Latina se hace menos optimista. La cuenta regresiva no para.

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