Una devaluación para reflexionar

Redacción Revista Petróleo y Gas agosto 30, 2015 Comentarios desactivados en Una devaluación para reflexionar

La caída libre del precio (60% en doce meses) ha llevado a muchas transnacionales como Chevron, Exxon, Shell y BP, entre otras, a aplazar inversiones y proyectos, reducir gastos y replantear sus proyecciones. Se estima que más de 100.000 trabajadores han sido despedidos y seguirá la purga laboral.

El estado de la economía mundial no solo está ligado al derumbe de los precios del petróleo, sino que tiene otros elementos tan importantes como este y tienen que ver con lo que pase en Estados Unidos y China y en esos términos tienen que atenderse en su justa dimension y no poca trascendencia. La próxima decisión de la Reserva Federal (probablemente en septiembre) sobre elevación de las tasas de interés y lo que pase con el “destape” de la situaciòn económica del poderoso oriental, incluyendo una posible nueva devaluaciòn del yuan, son determinantes para saber que pasará en el futuro.

Por ahora, el desplome de los precios está dandóle muy duro a los balances de las empresas del sector, de las que no escapan las colombianas, en particular Ecopetrol y Pacific y por ese camino a las finanzas del gobierno. El caso venezolano aterra: los ingresos petroleros de ese país se han reducido en un 44%, lo cual agrava aún más el desgobierno y la carencia de rumbo del controvertido gobernante.

La situación colombiana tampoco es nada fàcil, pero por asuntos distintos a los del vecino. La caída libre del precio (60% en doce meses) ha llevado a muchas transnacionales como Chevron, Exxon, Shell y BP, entre otras, a aplazar inversiones y proyectos, reducir gastos y replantear sus proyecciones. Se estima que más de 100.000 trabajadores han sido despedidos y seguirá la purga laboral. Lo mismo ocurre en las grandes empresas de servicios petroleros como Saipem, Schlumberger, Weatherford, Baker and Hughes y Halliburton.

Ello explica el por qué la actividad exploratoria en Colombia está virtualmente paralizada y no es atractiva y de seguir los bajos precios el panorama no cambiará y por el contrario probablemente habrá una segunda ola de ajuste. Los pronósticos de la Agencia Internacional de la Energía (EIA), favorecen este último escenario pesimista y la decisión de los miembros de OPEP de defender su cuota es evidente, así haya gobernantes que piden clemencia.

En estos términos, la devaluación de una moneda que resulta de la situación mencionada, no puede considerarse como un beneficio o llevar a pensar que es el instrumento que compensa las dificultades, así sea claro que debe inducir a una mayor capacidad para exportar en sectores con valor agregado nacional, lo cual tampoco se garantiza en el corto plazo, sino que puede durar varios años en sentirse.

La devaluación encarece la operación de las grandes empresas localizadas al interior dado su alto componente importado en bienes de capital, lo cual es especialmente válido en la industria extractiva, pero adicionalmente la repatriación se hace menos rentable en términos de las divisas que salen. Así, en un momento adverso de precios, la depreciación de la moneda introduce elementos de incertidumbre y riesgo, los cuales deben ser considerados por las autoridades.

Una devaluación de 60% en doce meses no puede ser una buena en términos macro y agregados y generar confianza para los negocios, independiente de las razones que la expliquen o del limitado margen que tienen las autoridades para enfrentarla lo cual no las exonera de responsabilidad, pero sí hace comprensible su trabajo.

SILVERIO GÓMEZ CARMONA

Silgom2012@hotmail.com

Director

 

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